Fly geyser Yellowstone Estados Unidos

Lugares misteriosos: Fly Geyser, Nevada

Los sedimentos de carbonato calcio han pintado las rocas mejor que cualquier artista, entregando un paisaje único y espectacular, ya que en resumen, el geíser tiene menos de un siglo.

Para nuestro planeta, la actividad humana acostumbra a ser un sinónimo de devastación y fealdad, más que nada por el nulo respeto que para con su entorno tiene el ser humano como hayan dos euros de por medio. Sin embargo, no todas las veces se obtiene ese resultado y hay veces que, como respuesta a una chapuza humana, la naturaleza responde con una curiosa y abigarrada maravilla. Tal es el caso del Fly Geyser, en el desierto de Nevada (EE.UU.).

La formación de géiseres requiere una hidrogeología favorable que existe solamente en algunas partes del planeta, por lo que son un fenómeno bastante extraño. Existen cerca de 1000 alrededor del planeta, de los cuales casi la mitad están ubicados en el Parque Nacional de Yellowstone, Estados Unidos.

A principios de siglo XX, los granjeros de las zonas áridas del oeste de los Estados Unidos estaban obsesionados con aprovechar las aguas subterráneas que se hallaban en el subsuelo para poder regar. De esta forma se pretendía transformar los eriales de los aledaños del Valle de la Muerte en unos vergeles a costa de estas aguas freáticas y en no pocas veces, a costa de la fauna que vivía a expensas de estas aguas.

En este contexto, en el Rancho Fly, una gran extensión de terreno desértico al norte del pueblo de Garlich (a unos 800 km al noroeste de Las Vegas), en 1917 se decidió hacer una serie de perforaciones en búsqueda de agua para el riego. La búsqueda fue un éxito, solo que el agua salía casi a 100 grados y, hombre, a no ser que quisieran hacer verdura cocida en el mismo campo de cultivo, aquella fuente no era aprovechable para la agricultura, por lo que se abandonó la perforación.

Fly Geyser

 

En la actualidad, el géiser Fly continúa su erupción, y el cono se eleva ya hasta los 3.70 metros de altura y sigue su crecimiento, el cual, de momento, no tiene visos de parar… y que no pare, ya que, a parte del regocijo para la vista, alrededor del géiser se ha formado una zona de una gran riqueza biológica gracias a la continua emisión de agua en medio del desierto. Este detalle, sumado al hecho de encontrarse en una propiedad privada que no permite una visita libre de esta pequeña maravilla de la naturaleza, hacen que a estas alturas podamos disfrutar de un bello géiser que contó con la inestimable ayuda de un error humano para formarse.

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